ROMINA Y AL BANO

Romina y Al Bano: el amor infinito que truncó la tragedia de su hija Ylenia

La desaparición en extrañas circunstancias de su hija dinamitó su matrimonio. De no haber ocurrido, hoy la pareja más romántica de Eurovisión y San Remo celebraría sus bodas de oro.

Romina fue al altar cuando ya estaba embarazada de su hija Ylenia

Como un águila avizora, Linda Christian vigilaba permanentemente a su hija Romina, de 16 años, que empezaba a hacerle monerías en el rodaje de la película Nel Sole (1967) a un cantante llamado Al Bano, de 24 años.

¡Aquello era la hecatombe para la mamma! Como heredera de Tyrone Power y, por consiguiente, miembro de la aristocracia de Hollywood, Romina tenía la obligación de enamorarse de alguien con un buen estatus social.

Y no de un campesino pobre y vulgar, como pensaba Linda.

“Su mamá no veía en mí el príncipe azul para su hija, porque era demasiado negro para ser azul y demasiado blanco para ser negro”, recordaría después la gran voz italiana que lleva vendidos 165 millones de álbumes.

En aquel momento, Linda no reparó en que el filme se rodó a raíz del éxito que Al Bano tuvo el año anterior con su primer tema, Nel Sole, que vendió más de 600.000 unidades.

Probablemente aquello sería una minucia para una mujer acostumbrada al lujo, pero no tardó en ondear la bandera de la paz a media asta al quedarse ojiplática cuando su futuro yerno cantó en Irán ante el Sha de Persia y Farah Diba.

Sin embargo, la otra futura suegra, doña Iolanda, también torcía los morros: “No has de estar con actrices y americanas porque todas son mezza puttane”.

Oídos sordos a palabras necias. A Romina y Al Bano les habían clavado las flechas del amor.

En una Italia donde el poder del Vaticano aún es aplastante,

Que la futura cantante estuviera embarazada sin pasar por el altar era poco menos que un pecado mortal.

Convencieron a un cura para que les casara porque Al Bano tenía la agenda abarrotada, y el 26 de julio de 1970 se dieron el sí, quiero en Cellino San Marco, el pueblecito natal del artista.

Fue el acontecimiento de la década en el país, como lo fue en España la unión de Lolita y Guillermo Furiase en 1983 en Marbella. Más de 30.000 personas ovacionaron a los Carrisi-Power.

Fotografía Extraída de Google

Cuatro meses después nació su primera hija, Ylenia María, a la que siguieron tres retoños más, Yari Marco (1973), Cristel Chiara (1985) y Romina Iolanda (1987).

Romina decidió formar su hogar en el pueblecito de su marido, que compró una gran extensión de tierra donde construyeron una espaciosa villa de estilo mediterráneo que ella decoró.

Su amor almibarado quedó rematado cuando en 1975 formaron uno de los dúos pop más emblemáticos que les permitió cantar dos veces en el Festival de Eurovisión y otras cinco en el prestigioso Festival de San Remo. También protagonizaron siete películas.

De su Felicità (1982)

Vendieron 25 millones de discos que les consolidaron como el arquetipo posmoderno de Romeo y Julieta.

En Rusia, Alemania, Austria, Francia, España y América Latina fueron tratados como auténticas deidades, aunque de puertas para adentro, en su hogar reinaba el cariño, el equilibrio y la humildad.

La desaparición de su primogénita con 23 años en 1994 en Nueva Orleans -fue declarada muerta oficialmente en 2013- provocó un cataclismo emocional de proporciones bíblicas entre un matrimonio que simbolizaba el estado más puro del amor.

La guerra fría -como la ha descrito el artista en alguna ocasión- no tardó en comenzar.

Los rifirrafes entre ellos conllevaron su separación matrimonial en 1999, ratificada con el divorcio en 2012. Con ellos no funcionó el ‘para siempre’ que tan solo existe en la banda sonora de toda una generación: Come vorrei vorrei volerti meno. Come si fa? Bella come sei, come si fa, con quel cuore che hai. Sempre, sempre, sempre, sempre tu, sempre, sempre insistentementeee…

Romina se fue a Estados Unidos, empezó a pintar, conoció a un empresario con quien no llegó a formalizar la relación, continuó la búsqueda de su hija y cuidó de su madre hasta su fallecimiento en enero de 1994. Al otro lado del charco, Al Bano se enfrascó en la música, la fe y sus viñedos. En 2000 empezó a recomponer los trocitos de su corazón con la cantante y presentadora Loredana Lecciso, con quien ha tenido dos hijos, Jasmine (2000) y Al Bano (2002).

El azar, la fe o la abultada chequera de un oligarca ruso propició lo inenarrable. ¡Romina y Albano volvían! El 2013 ponía los contadores con ceros (en las trifulcas y en las cuentas corrientes).

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