CUIDADOS EN PERROS MAYORES

Cuidados de un perro mayor

Los perros, como cualquier otro ser vivo, envejecen. Envejecer no consiste únicamente en acumular años y experiencia.

Fotografía Extraída de Google

El envejecimiento implica que los órganos y estructuras del organismo acumulan horas de funcionamiento, y empieza a producirse un desgaste inevitable.

LA MEJOR DE LAS MEDIDAS ES LA PREVENCIÓN.

Uno de los sistemas que refleja de forma más obvia este desgaste es el sistema musculo esquelético. Los perros ancianos sufren problemas de movilidad como consecuencia del desgaste de sus articulaciones.

Las articulaciones están sometidas a un movimiento constante, y actúan a modo de bisagras y amortiguadores entre los huesos.

Su estabilidad depende de estructuras propias de la articulación, como el cartílago o el líquido sinovial que las lubrica, pero también de los músculos que las rodean.

Unos músculos con un tono adecuado ayudan a mantener la estabilidad de las articulaciones.

Por lo tanto, debes procurar que el peso de tu mascota no sea excesivo, para evitar una presión desmesurada sobre sus articulaciones, y mantener unos músculos saludables para que no pierdan estabilidad.

UNA MENTE SALUDABLE PARA UN CUERPO SALUDABLE

Además de fomentar el ejercicio físico, también es necesario el desarrollo de su ejercicio mental.

Con el paso de los años, el cerebro de tu perro pierde capacidad para utilizar la Glucosacomo combustible, y esto puede ocasionar cierto amodorramiento y pérdida de interés por lo que le rodea.

Que un perro sea viejo no significa que lo tengas que dejar en un rincón. Por eso es muy importante mantener ciertas rutinas en casa que le permitan mantener la agilidad mental.

El juego es tu mejor aliado para conseguirlo.

Existen varios juguetes en tiendas especializadas, que se han diseñado con el fin de ejercitar su mente, aunque también puedes recurrir a juegos clásicos y sencillos.

Es importante que le pidas a tu perro de forma regular que haga todo aquello que ha aprendido de joven.

Si le habías enseñado a buscar un juguete y traerlo, a sentarse y dar la mano, o a tumbarse y hacer la ‘croqueta’, tienes que seguir pidiéndoselo, aunque sea una vez al día.

Los premios serán tus mejores aliados. También puedes introducir parte de su ración diaria de comida en una caja de cartón o botella de plástico vacía, y esconderla cada día en una habitación distinta. Así incentivarás su comportamiento explorador.

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