6 de enero de 2022

CÓMO MINIMIZAR EL ESTRÉS DE LA VISITA AL VETERINARIO

Llevar a tu gato al veterinario puede ser una experiencia estresante no solo para ti, sino también para tu gato. La buena noticia es que no tiene por qué serlo: una mínima preparación previa puede ayudar mucho a que el gato esté tranquilo.
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Llevar a tu gato al veterinario puede ser una experiencia estresante no solo para ti, sino también para tu gato. La buena noticia es que no tiene por qué serlo: una mínima preparación previa puede ayudar mucho a que el gato esté tranquilo.

PREPARACIÓN PREVIA PARA LA VISITA AL VETERINARIO DE TU GATO

1. Cuando vayas al veterinario, necesitarás un transportín para gatos para llevarlo de forma segura a la clínica y para que permanezca tranquilo mientras espera a ser visitado.

Si solo pones el gato en el transportín cuando va al veterinario, es normal que el gato lo asocie únicamente a esta experiencia. Si las veces que ha ido al veterinario han sido experiencias negativas, la asociación con el transportín también será negativa y el gato evitará entrar en él.

Cómo familiarizar el gato con el transportín:

  • La forma más sencilla de familiarizar el gato con el transportín y crear una asociación positiva es empezar a dejar el transportín en el suelo de casa aleatoriamente con la puerta abierta y poner un premio dentro. Los gatos son curiosos por naturaleza y una vez que están seguros de que no existe un peligro inminente, generalmente quieren explorar el transportín y comerse el premio. Con el tiempo, es posible que descubras que si colocas una camita en el interior, el gato se relaja lo suficiente como para echar la siesta dentro e incluso termina considerándolo un sitio seguro para resguardarse.
  • Introduce cambios gradualmente en la experiencia con el transportín: cierra la puerta y cámbialo de habitación. En función de la respuesta, puedes plantearte llevarlo con el transportín a destinos seguros y adecuados para gatos que no sean la consulta del veterinario.
  • Recompénsalo siempre por permanecer calmado tanto durante el viaje como cuando llegas al destino.

2. El siguiente obstáculo que superar es conseguir que se acostumbre a que lo cojan de una determinada manera, p. ej., igual que lo haría un veterinario para examinarlo físicamente. Si llevas a cabo “simulacros” de exploraciones en casa, tu gato se acostumbrará a que le examinen los ojos, las orejas, la boca y el resto del cuerpo. Con ello, no solo conseguirás que la revisión en el veterinario se convierta en una experiencia rutinaria y familiar para tu mascota, sino que también te servirá para examinar a tu gato con frecuencia. Durante estas revisiones rutinarias en casa, puedes aprovechar para cepillar a tu gato, cortarle las uñas, limpiarle las orejas y detectar los primeros síntomas de posibles problemas.

EL DÍA DE LA VISITA DE TU GATO AL VETERINARIO

Si tienes hora para ir al veterinario y tu gato vive tanto dentro como fuera de casa, te aconsejamos que el día de la visita permanezca en casa. Así, no tienes que preocuparte por encontrar a tu gato en el caso de que ande husmeando por el vecindario a la hora de la visita. Anima a tu gato a que entre por su propio pie al transportín colocándolo en el suelo con la puerta abierta y una cómoda camita en el interior. También es buena idea llevarte una toalla para que puedas cubrir el transportín y evitar que el gato vea cosas que puedan estresarlo.

Por último, es importantísimo que estés calmado durante la visita al veterinario. Los gatos se percatan de tu estado de ánimo o de si sufres la más mínima ansiedad, pero en cambio también estarán tranquilos si tú lo estás. Utilizar un tono de voz bajo y pausado también tendrá un efecto tranquilizador en tu felino.

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